Ley del aborto de Gallardón (2014)

No he podido reprimir el impulso de escribir algo acerca de este tema. Resulta que (al menos es lo que he entendido desde mi condición de MUJER) que las mujeres perdemos todo derecho sobre nuestra propia maternidad, ya que, según parece, somos incapaces de tomar decisiones de cierta responsabilidad, de decidir sobre nuestro futuro, sobre la vida que llevaríamos en nuestro vientre. ¿A qué época se ha, o se pretende retroceder con esta aberración a la libertad humana? ¿En qué mentalidad está atrapada la sociedad a día de hoy? ¿Quiénes son estas personas, y qué se creen para decidir el futuro y la vida de aquellas mujeres enfrentadas a un embarazo no deseado, o aún deseado, imposible de afrontar por la situación económica y/u otras?

 

 

La noticia me causa tal incomodidad, que procuro estar tan al tanto de las novedades como alejada de ellas, pues no consiguen más que me hierva la sangre con cada palabra que pronuncian todos esos hipócritas (principalmente las de su principal promulgador: A. R. G).

 

Más insultante aún son las bases fundadas bajos las que SÍ se permitirá abortar. Entre ellas, se encuentra el polémico requisito de la malformación del feto, pues si se trata de una minusvalía el aborto no se llevaría a cabo, pero sí en el caso de malformación incompatible con la vida. A ésto ha respondido la Convención sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad que el gobierno amplíe los presupuestos para las ayudas a discapacitados, para amparar en mayor parte a este colectivo pues no solo no aumentaron las ayudas, sino que disminuyeron en los últimos dos años.

Pero, ¿dónde se establece el límite entre malformación y minusvalía? O mejor dicho, ¿dónde interesa que se sitúe dicho límite?

 

Se permite interrumpir el embarazo si:

– Supone un daño prolongado en la salud física y psicológica de la mujer. *

– Se ha producido una violación.

– Está dentro de las 22 primeras semanas(*), y en las 12 en caso de violación.

– Dos médicos ajenos al centro donde se realiza el aborto certifican los riesgos (físicos y psicológicos); podrán acogerse a la objeción de conciencia. Se informará a la mujer de las alternativas a la interrupción y decidirá en al menos 7 días.

– La anomalía incompatible con la vida es imposible de diagnosticar antes de las 22 primeras semanas.

– Los progenitores aportan su consentimiento (en el caso de tratarse de una menor de edad).

La mujer no recibirá ningún tipo de reproche si decide abortar fuera de lo estipulado; lo que no se aclara es si tendrá lugar algún tipo de sanción económica. Además, estará prohibida la publicidad de aquellos centros en los que se lleve a cabo la práctica, tan solo será proporcionada por los especialistas que traten a las interesadas.

No obstante, ¿soy la única que ve en estos requisitos el mensaje intrínseco y subliminal de intentar engordar el filtro para que pocas mujeres puedan abortar, y en el caso de que los cumplan (y ahora me refiero a los plazos de reflexión y aportación de información alternativa) que se termine arrepintiendo y negándose a ello por la presión, que tarde o temprano alimentarían en su conciencia?

 

 

Hemos avanzado tanto en muchos aspectos, y retrocedido y estancado en otros, que la desolación, vulnerabilidad, desamparo y repugnancia frente al sistema y organizaciones responsables de la determinación de la normativa es indescriptible; no dispongo de palabras para describir la decepción que una mujer española puede sentir para con el gobierno del país en que vive, y en el que se verá obligada a la sumisión de la demagogia en que evolucionó una democracia apenas perceptible en sus inicios.

 

-DT-

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El papa con LGBT

PAPAGAYMira tú por dónde… hay que ver las vueltas que da la vida, ¿eh? Resulta que, el gaditano que más españoles dejarían a un lado una tarde de sofá y tele por darle un par de docenas de hostias, ahora se puede ver a punto de no recibirla por parte del papa Francisco. Desde que salió nombrado papa, Gorgolio, me ha demostrado que no es como cualquier otro ¿sabes? parece que le da igual arriesgar su vida por abrazar a un discapacitado, o por aceptar el obsequio de una camiseta de su selección. Todo ésto está muy bien, pero no hace mucho que me enteré de que le ha leído la cartilla a… en fin, a Mariano R. (prefiero llamarlo por su nombre, sin adjetivos ni apelativos “cariñosos”; ya me entiendes) ¿Y qué ha hecho? Instarle a que proteja al colectivo LGBT español de discriminación y abusos (lo inició el anterior gobierno, pero no lo prosiguió el actual), que fomente las campañas y ayudas para la prevención y tratado de VIH, VHC e ITS. Además de promover la aniquilación de la reforma de la ley del aborto (la cual vulnera en toda regla los derechos de la mujer, impidiendo, de este modo, la libertad de decisión). Por el momento, se está librando de muchas (que no poco merecidas) pero ¿le dará el papa la hostia a Rajoy? -DT-

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HISTORIA EVENTUAL[1]: Peregrinas clandestinas [I]

Voy a romper con los moldes: voy a alejarme de la típica historia de amor imposible (mítica en la literatura gótica), y no rozaré el relato de misterio y pesadumbre existencial al que estamos acostumbrados a encontrar por la red.

La historia que encuentras a continuación no consta de ningún elemento que se le escape a la razón, e irá creciendo con el tiempo. Con ello quiero decir que en esta entrada publicaré los tres primeros capítulos; el resto ni siquiera están escritos aún. Y simulando las entregas por fascículos de los periódicos de antaño y de hoy, avanzará según me sugiera la inspiración.

 

Todos los fragmentos en: HistoriaEventual[1]

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¿Un neceser se puede considerar una maleta? Lo sea o no, son mis únicas pertenencias ahora; además de un libro, un MP4, una radio de bolsillo y mi peluche. Apenas me quedé con los calcetines.  Ingresé tan de repente que esto fue lo único que me dio a tiempo a decidir, y por cierto, lo hice fatal; me está sobrando la toalla, ¿en qué hora opté por los de sport?

La nueva normativa en sanidad obliga a los pacientes a morir de aburrimiento durante su estancia en el centro médico, es decir, que prohíbe a los familiares a permanecer más tiempo que el estimado para las visitas. ¿Y qué hago yo? Pues tal y como pinta la cosa, y visto que la cama que veo al lado de la mía está completamente vacía, mucho me temo que convertirme en una pelusa de biblioteca es la alternativa más atractiva que se me ocurre mientras espero a que lleguen los horarios de las comidas. Está claro que entre la soledad, el olor a desinfectante, la falta de sal y azúcar de las dietas hospitalarias, y el buen humor al que nos tiene acostumbrado el personal médico… si al terminar el tratamiento no me remiten a la planta de psiquiatría, me replantearé el mirar la vida con otros ojos. Mientras tanto, supongo que leeré y escucharé música hasta quedarme ciega y sorda ¡Olalá; viva mi plan!

Han pasado tres horas y media desde que cambié la ropa que los mortales se ponen para tapar sus cuerpos desnudos, siempre de su talla, con los botones enteros, sin rendijas indiscretas que te dejen en ridículo ante el resto de seres con sus prendas también dignas, y sin unos pantalones con cuyo dobladillo poder hacerse una bolsa de viaje; tres horas y media… ¡tres horas y media! ¡¡¡Tres horas y media, y aún no se ha dignado ni una sola enfermera a pasarse por la habitación en la que me han reclutado y aislado del resto del mundo, y en la que me obligan a permanecer y a padecer el aburrimiento más infinito del universo!!! Todo este tiempo me ha dado para pensar que quizá, como me informaron de que ingresaría con un margen temporal de solo un día, pues quizá se equivocaron, y realmente no tendría que estar aquí.

Tal vez no se han pasado ni una sola vez por la 513-C porque esta habitación tendría que estar vacía ahora, y… y…

…¿Sabes lo que eso significa? Si en la 513-C no hay registrado ningún ingreso, conlleva que nadie en la planta, o quizá en todo el centro, sepa que estoy aquí. Si ni siquiera sospechan de que hay alguien en esta cama, tampoco habrá asignado ningún menú insípido e incomible. Y lo peor de todo, si a los celadores no les consta que entre las cuatro paredes blanco roto de la habitación doble en la que, según la cordura que permanece intacta por el envenenamiento de la soledad antiséptica de la atmósfera que llevo respirando durante ya casi cuatro horas… ¡no llamarán a mi familia para las visitas, ni cuando me ponga peor! ¡Ni siquiera cuando determinen qué van a hacer para curarme! ¡Hast…

…Un momento. Gracias a que dejé la puerta abierta cuando llegué, he podido ver a una chica morena que ha pasado por delante y, si no he escuchado mal, me parece que la han asignado la 513-C. También ha llegado sola.

Se llama Margarita, aparentemente es de mi edad y mide más o menos como yo.

Apenas había entrado en la habitación de los horrores -sí, así he decidido llamarla; se lo ha ganado a pulso- cuando se me ha quedado mirando, me ha sonreído y me ha alertado, con humor, que si vamos a ser compañeras de habitación ya me podía ir preparando, que la chica hablaba por los codos. No he podido reprimir una sonrisa –la primera en toda la mañana de reclutamiento-, y me he presentado como “La mártir de la 513-C, tu nueva e insulsa acompañante en las horas de soledad antiséptica.”; y sólo tenía dos opciones claras: o quedaba como una imbécil que se había intoxicado con la atmósfera protectora del envoltorio al vacío del cepillo de dientes que estaba en el cuarto de baño, o las dieciséis palabras estúpidamente enlazadas daban lugar a nuestra primera conversación.

Hubo suerte; estuvimos hablando hasta que los médicos llegaron para la que sería nuestra primera visita rutinaria de control.

La intervención del Dr. Ramos y la Dra. Salmanta apenas duró veinte minutos, y por primera vez desde que entré en mi querida habitación de los horrores, prefería que se hubiesen ido, que me hubiesen dejado sola con Marga, en el silencio que solo nosotras teníamos derecho a romper.

Tras ella, volvimos a quedarnos solas.

(Próximamente)

-DT-

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